Gonzalo Castellani en pretemporada 2015

“No pediría la 10 de Boca después del semestre que tuve”

Castellani se siente en deuda y, si bien reconoce que alguna vez le gustaría merecerse ese número, por ahora pasa… “No es que no lo quiera por cagón, sino por respeto a los que lo usaron y son ídolos”, explica.

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Es como si el amor de tu vida te invita a salir y te volvés antes porque dejaste la ropa en la soga. O como si te regalaran una Ferrari 458 y la cambiaras por una bicicleta. O como si te ganaras un palo verde en la Lotería y los devolvés porque no tenés cuenta en el banco. El caso de Gonzalo Castellani es tan o más sorprendente que todos los ejemplos anteriores. “No pediría la 10 de Boca después del flojo semestre que tuve. Y no es que no la quiera porque sea un cagón, sino por respeto a los que la usaron en algún momento y aún son ídolos, como Riquelme o Maradona. Desde que surgió la posibilidad de que Acosta pasara a Estudiantes, mucha gente me preguntó por este tema. Y yo les dije a todos lo mismo: hoy siento que no me la merezco”, le confiesa a Olé el volante creativo de Boca, uno de los candidatos a lucir la casaca de Román en caso de que Lucho pase al Pincha y no llegue ningún otro enlace.

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-Sabés que cualquier jugador se muere por llevar la 10 de Boca.

-Sí, y para mí también es un sueño que me encantaría cumplir. Pero realmente lo que menos me importa hoy es el número que llevo en la espalda. Como dijo el Vasco, la 10 de Boca no es para cualquiera.

-¿Y si te la ofrece él? – Ahí sería otra cosa, porque no es lo mismo jugar con la 10 que con la 16. Sería una demostración de confianza. Pero si es por mí no la pediría.

-¿Tanto pesa? -Es que no es por miedo ni mucho menos. Simplemente creo que aún no hice los méritos suficientes como para que me la den. Ojalá que en algún momento se me dé, pero ahora no me la pondría.

-Pero en otros clubes sí la usaste.

-Sí, en el Villareal B y en Ferro, porque justo se había ido el Mago Ramírez y me la dieron a mí. Y estuvo bueno, me gustaba.

-¿Te pusiste a pensar por qué este semestre no te fue como pretendías? -La adaptación me costó siempre en todos los clubes, pero ya pasaron seis meses y es hora de que empiece a demostrar por qué estoy acá. Este año lo tomo como una especie de revancha en lo personal.

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-¿Pesó la sombra de Riquelme? -No, yo siempre estuve muy tranquilo. Sabía que al llegar después de Román iban a empezar las comparaciones, pero me mantuve al margen y sólo pensé en aportar mi juego. Nunca me hice cargo de lo que se decía. Yo siempre dije que no venía a Boca a ser el reemplazante de Riquelme, aunque igual no estoy conforme con lo que di. Tengo ganas de rendir acá.

-Se rumoreó que Gallego te quería para Newell’s. ¿Pensaste en irte? -No, fueron cosas que se dijeron, pero a mí nunca me llegó nada. Mi idea era quedarme en Boca y acá estoy, tratando de prepararme al máximo para lo que viene.

-¿Le comentaste este descontento al Vasco? -Hablé con él antes de irnos de vacaciones y le pregunté cómo me veía, si quería que me quedara en Boca o que me buscara club. Y me dijo que me iba a tener en cuenta.

-¿Tenías miedo de que te dijera que no? -No, miedo no. Pero quería saber si compartía mi postura, que era pelearla y tratar de ganarme un lugar. Le dije que mis ganas eran las mismas que cuando llegué el año pasado.

-¿Estás al tanto de que Boca justamente busca un enganche? -Sí, me enteré porque siempre estoy pendiente de las noticias del mercado de pases. Me fijo en algunas cuentas de Twitter quién puede venir, pero no porque se esté buscando un jugador en mi puesto, sino para estar informado de cómo viene todo. También si se habla de jugadores en otra posición. A todo lo que pasa en el Mundo Boca, en realidad.

-¿Y vos te considerás enganche? -En mi primera época en Godoy Cruz jugaba más suelto, y después me paraba más como una especie de doble enganche, arrancando de más atrás. Yo me siento más cómodo con la cancha de frente que de espaldas al arco, pero no tengo problema en moverme por cualquier sector del mediocampo. Con Bianchi, por ejemplo, jugué por las dos bandas.

-Ya tuvieron varias prácticas de fútbol en lo que va de la pretemporada. ¿Cómo te sentís? -Bien, bien. Trabajar casi siempre con pelota nos permite agarrar ritmo de entrada y llegar bien a la Copa y al campeonato. Lógico que uno no está como durante el torneo, pero estoy contento. Tenemos que prepararnos bien porque estamos en deuda con el club, con la gente y con nosotros mismos.

-Están obligados a salir campeones.

-Sí, esta camiseta se merece estar siempre en lo más alto.

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-¿La gente te lo pide? -La gente siempre nos apoyó más allá de cómo nos fue. Y conmigo se porta muy bien. Con la camiseta que sea, siento que tengo que responderle.

Gracias Virrey

“A Bianchi le estoy muy agradecido porque fue el técnico que me trajo a Boca. Lamentablemente no se nos dieron la cosas ni en lo personal ni el lo grupal, pero me quedó un recuerdo imborrable”. Castellani cumplió un sueño cuando el Virrey lo pidió e insistió para que se incorporara a mediados del año pasado, y finalmente el pase se hizo. “Uno siempre quiere rendirle al entrenador que lo lleva. Me acuerdo el día que jugué por primera vez en Boca, en un amistoso en Corrientes. En el momento de la charla técnica te das cuenta de lo importante que es la figura de Bianchi para cualquier jugador”, recuerda Gonza. Y enseguida pone sobre la mesa otra de las cuentas pendientes: “No pude disfrutarlo tanto porque no nos fue bien. Tengo que demostrar que no se equivocó al elegirme para Boca”.

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